Carta, enviada por uno de nuestros colaboradores, Antonio Aguilera Nieves al Sr. Presidente de la Junta Andalucía en la que se le solicita que es necesario aportar liquidez a las Pymes.
SEÑOR PRESIDENTE:
Señor Presidente, no es ninguna novedad que la situación económica pasa por un momento especialmente grave. Las tensiones de los mercados financieros nos están sometiendo a una presión insostenible en el tiempo, por otra parte, las medidas de respuesta para relajar esta tensión nos ahondan más en la recesión, pues están estrangulando literalmente los flujos económicos en nuestro país.
Las directrices económicas actuales se muestran incapaces de ofrecer soluciones claras a las necesidades de ciudadanos y empresas. En estas semanas hemos podido asistir a declaraciones de los economistas más reputados a nivel nacional relativas a las causas de la crisis y a las posibles soluciones a las mismas, siendo todas ellas dispares en incluso contrapuestas. A esto hemos de sumarle el hecho de que las dolorosas medidas que se están tomando no producen alivio sintomático alguno. Si algo queda claro en todo esto, es que, visto lo visto, la solución no es única ni reside únicamente en el campo de la economía.
La necesaria reducción del déficit está provocando una lenta pero implacable asfixia en los flujos económicos de nuestro país. Estamos como el enfermo que subsiste prácticamente en hibernación con un flujo sanguíneo mínimo al que le están administrando un tratamiento que no cura sus males, al contrario, hace aparecer otros nuevos.
Puede que tengamos problemas estructurales que han de solucionarse con profundas reformas, pero un país no puede pararse por ello, ha de seguir funcionando, es necesario que el dinero fluya al mismo ritmo que los bienes y servicios producidos, ya que la asincronía entre estos factores se paga en forma de altos intereses que estrangulan el tan ansiado crecimiento económico. Por tanto, todas las medidas relativas a la reestructuración de la economía no tendrán la efectividad deseada si no ponemos medios para evitar el colapso del ritmo económico. Es evidente que el gasto público necesita ser ajustado, pero centrados en la reducción del gasto, estamos olvidando la producción. Si no facilitamos la actividad productiva, cada día seremos más pobres y dificultando a la vez, la ansiada reducción del déficit público.
Pero, ¿en manos de quién está hacer que el dinero fluya?, ¿del sector bancario o del poder público? Hasta ahora se ha culpabilizado a los primeros, pero no es función de éstos tomar medidas correctoras del curso económico. Por otra parte, la inyección de liquidez del rescate bancario se empleará, según parece, en recapitalizar la banca sin previsiones a corto plazo de que esto se traduzca en que dicha liquidez llegue a las empresas. Los bancos tendrán como prioridad la devolución del préstamo que se les ha dado, quedando relegado de nuevo el crédito a la empresa a un segundo lugar, dando como resultado unas entidades financieras con unos balances saneados sin un mercado en el que poder ejercer su negocio.
Ante esta situación, es a los poderes públicos a quienes corresponde tomar esas decisiones, partiendo de una interpretación rigurosa de la Constitución. Cuando un país se encuentra en estado de emergencia nacional, el poder público no solo está legitimado para intervenir, sino que está constitucionalmente obligado a ello. El artículo 38 de la Constitución Española establece que “los poderes públicos garantizan y protegen el ejercicio de la libertad de empresa y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general”. ¿Cómo se puede garantizar la productividad de una economía, si no existe capital circulante que permita que las empresas la generen?
Señor presidente, es inasumible, social y económicamente para un país el tener las tasas de desempleo que soporta actualmente España. Pero menos asumible es dejar caer a los que en estos momentos aun siguen en pie. Le ponemos como ejemplo un sector del que podemos sentirnos orgullosos, el sector de la Producción Ecológica, que registra crecimientos constantes año a año y está nutrido de iniciativas empresariales y emprendedoras que están superando a los efectos de la crisis. Pero a pesar de ello, nos encontramos que la falta de liquidez, de capital circulante puede dar al traste con muchas iniciativas empresariales.
¿Cómo se puede garantizar la productividad de una economía, si no existe capital circulante que permita que las empresas la generen? El objetivo prioritario y primordial que se ha marcado el estado de control del déficit, nos está llevando a una inoperancia y casi bloqueo del Estado en este asunto que se convierte de hecho en una flagrante vulneración de un mandato constitucional. Estamos hablando de economía real y no de postulados teóricos. Las medidas de control del déficit, transformadas en pérdidas de poder adquisitivo del ciudadano y bloqueo de la actividad empresarial que están maniatando la posibilidad de generación de riqueza en un país con el potencial humano más potente de toda su historia.
Aquí, en España, se niega el crédito a las empresas, y a quien se le concede un crédito es a un precio cuatro veces más que en otros países europeos. Se establecen barreras económicas, sin que los gobiernos pongan remedio.
Pero si el capital circulante es una condición indispensable para que la productividad de las empresas aumente y la sociedad prospere, estamos ante una necesidad pública, que requiere medios públicos para satisfacerlas, puesto que los medios privados no se destinan a esos fines. En esta situación de emergencia hay que convertir la aportación de capital circulante en un servicio público imprescindible prestado por el sector público o el privado, pero regulado, para mantener con vida al principal valor económico de este país que no es otro que el tejido empresarial. Sólo cuando este pueda contar con capital circulante, se generará la riqueza necesaria para que los ingresos públicos impositivos aumenten, no porque suban los tipos, sino porque subirán las bases.
Señor Presidente, apelo a su responsabilidad como máximo representante del Gobierno y de las instituciones públicas, para que articule la puesta en marcha de los mecanismos necesarios para alcanzar el objetivo del sostenimiento de la actividad empresarial, como medio para iniciar la recuperación del bienestar social. Ese es el mandato constitucional que, si no se cumple, obligará a la sociedad a buscar los caminos de exigirlo. El poder político lo ha entregado la sociedad para que se ejerza, no para que se someta a los dictados de las fuerzas económicas externas. Es necesario, es imprescindible cambiar el rumbo, y hacerlo cuanto antes, las personas, las empresas, la sociedad no pueden esperar mucho más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario